domingo, enero 22, 2006

Una lengua, una forma de ver la realidad

Uno de los elementos fascinantes que siempre he encontrado con respecto a aprender lenguas nuevas es que, a parte de vehículos de comunicación y entendimiento de una cultura, son el vehículo para ver la realidad de una forma diferente.

El lenguaje y el pensamiento aparecieron al mismo tiempo. Los profanos a la lingüística generalmente piensan que lo primero fue el pensamiento; sin embargo, sin lenguaje no se puede pensar, no se puede razonar. Por ejemplo, uno necesita un lenguaje para hacer cálculos (el lenguaje matemático).

Hay varias tribus africanas que son muy graciosas para poder entender lo dicho, que las lenguas muestran la visión de la realidad:

-En una tribu, tienen palabras diferentes para decir uno, dos, tres, cuatro y lo siguiente es más de cuatro. Por lo tanto, ellos no ven diferencia entre 6 manzanas y 10 manzanas. Increíble, pero es así.

-Otra tribu, tan sólo puede hablar del pasado como pasado, sin ningún orden con relación al presente. De esta forma, no son capaces de distinguir entre lo que pasó ayer, anteayer o la semana pasada.

-En otra, los nombres en vez de tener género (masculino/femenino), tiene la dicotomía comestible/no comestible, con lo cual hay una igualdad entre hombre y mujeres muy superior a otras tribus del entorno.

Antes hablaba sobre el lenguaje matemático pero, de hecho, hay varias formas de pensar desde un punto de vista matemático. Resulta que en el antiguo Egipto en vez de calcular con números (tres por ocho veinticuatro), calculaban según ángulos. De esta forma, llegaron a tener un conocimiento superior al actual en algunas ramas de las matemáticas y astronomía. Por ejemplo, hoy día sería imposible hacer una de las tres pirámides de Egipto. En dicha pirámide, hay un agujero que va desde la fachada hasta el corazón de la pirámide, que guarda la tumba de un faraón. Pues bien, a lo largo de todo ese agujero pasa la luz del sol sólo una vez al año y durante un minuto, justo el minuto en el que nació dicho faraón hace varios milenios. Un ingeniero actual, junto con un astrónomo, serían incapaces de idear una pirámide desde el principio como para que estuviese enfocada a tal efecto. ¿Por qué? Porque el lenguaje matemático que tenemos es diferente al suyo.

En la América del Go west (cuando EEUU se expandió hacia el oeste), a veces los indios y los blancos convivían (hasta que los blancos querían más tierras y se cepillaban a tribus enteras). Pues bien, en una ocasión estaban trabajando codo con codo en una mina al aire libre unos estadounidenses y unos indios y, en la hora de la comida, los estadounidenses se ponían al lado de un contenedor gigante de agua vacío para que les diera sombra. Como estaba vacío, no era una amenaza. Sin embargo, aquellos indios no tenían en su lengua la palabra "vacío", sino "lleno de aire" y, por lo tanto, se sentaban lejos de dicho contenedor porque decían que podía ser peligroso. Aquello fue objeto de mofa para el hombre blanco, pues estaba cómodamente en la sombra mientras que los indios estaban en un sol abrasador. Hasta que un día, por estar herméticamente cerrado y por las altas temperaturas, explotó, matando a varios hombres blancos y ningún indio.

Por último, los esquimales son capaces de ver 10 tonalidades entre nuestro "blanco un poco oscuro" y nuestro "gris muy claro". ¿Por qué? Porque allí todo es muy blanco. El entorno condiciona el lenguaje y por ello tienen palabras para dichas tonalidades (puede ser importante para saber si el hielo se va a deshacer pronto, para ver la profundidad del suelo por el que se camina...). El caso es que si a cualquier europeo le ponen delante esas 10 tonalidades, las veríamos exactamente iguales, veríamos el mismo color, mientras que ellos son capaces de diferenciarlos sistemáticamente.

Y ahora un pensamiento mío: Si las palabras condicionan la visión que tenemos de la realidad, tener más vocabulario nos da mayor libertad de pensamiento y, por ende, mayor libertad.

4 Comments:

Blogger Todolmundo said...

Sí, estoy de acuerdo con eso que dices, que tener más vocabulario nos da mayor libertad para pensar, mayor libertad de pensamiento. También nos da mayor capacidad de decidir qué hacer con los pensamientos que tenemos.

También reflexionas sobre las limitaciones de los lenguajes, y pones ejemplos de varios idiomas africanos y amerindios. Pero olvidas que el inglés tiene carencias importantes, pues no tiene futuro, gramaticalmente hablando. Cuando un inglés dice que hará algo, dice o que quiere hacerlo (I will do) o que debe hacerlo (I shall do), aunque nosotros traducimos ambos por el futuro, porque en español sí que existe el futuro, gramaticalmente hablando. En español existen los tiempos perfectos, pero sólo en su aspecto de pasado, y asi decimos que "yo he aprendido inglés", como cosa que he hecho en el pasado. Pero, ¿podríamos decir que en un momento del futuro, lo habremos hecho? Evidentemente, sí, con el futuro perfecto. Pero si con relación a ahora podemos decir que ya lo hemos aprendido, ¿podremos decir que en un momento del futuro estaremos aprendiendo inglés? Estos líos se nos presentan porque nosotros, al igual que los ingleses no tienen futuro, no tenemos más que participio de pasado, pero no tenemos participio de presente o de futuro.

En Esperanto, esa lengua tan denostada por los que no saben lo que es, sí que los hay. Así, "yo he aprendido inglés" se dice "Mi estas lerninta la anglan". Yo estoy en un estado tal que en el futuro aprenderé inglés, pero no ahora, es "mi estas lernonta la anglan", y "yo estoy aprendiendo inglés ahora" es la misma idea, situada en lo temporal entre ambas: "mi estas lernanta la anglan nun". Fijaros que en los tres ejemplos digo "mi estas", "yo estoy". Pero esos tres tiempos los podemos combinar con el presente, pasado y futuro del verbo ser, y diremos cosas que no se pueden decir ni en inglés ni en español:

Mi estas lerninta la anglan
Mi estas lernanta la anglan
Mi estas lernonta la anglan

MI estis lerninta la anglan (había aprendido)
Mi estis lernanta la anglan (aprendía en ese momento el inglés)
Mi estis lernonta la anglan (yo iba a estar aprendiendo el inglés, habría de aprender el inglés después)

Mi estos lerninta la anglan (yo habré aprendido el inglés)
Mi estos lernanta la anglan (yo estaré aprendiendo el inglés)
Mi estos lernonta la anglan (yo habré de aprender el inglés).

Podéis decir que se puede decir lo mismo en español, si bien con diferentes estructuras gramaticales y perífrasis, lo cual complica innecesariamente nuestro idioma. Puede que no nos importe, pero nos reímos de los ingleses, que hablan de "one humped camel" o "two humped camel" para distinguir al dromedario del camello, respectivamente, porque su única palabra, "camel", engloba a ambos animales.

Pero el problema se complica un poquillo cuando en Esperanto, quitándole una sola letra a las frases mostradas más arriba, tenemos la pasiva de cada uno de los ejemplos:

La angla estis lernita
La angla estas lernita
La angla estos lernita

La angla estis lernata
La angla estas lernata
La angla estos lernata

La angla estis lernota
La angla estas lernota
La angla estos lernota

Las traducciones os las dejo como ejercicio de lógica. Pero eso, que no se puede hacer ni en inglés ni en español de una forma sencilla, en Esperanto es coser y cantar. Los pensamientos novedosos que presenta el Esperanto tienen la ventaja de que, una vez que uno ha conseguido pensar en este idioma, nos hace pensar más deprisa, más rápido, y de forma más fiable, pues no tiene ninguna excepción.

19:46  
Blogger ajihi said...

Efectivamente, la lengua está estrechamente relacionada con nuestra libertad de pensamiento. ¿Te acuerdas de la "neolengua" de 1984? O mucho me equivoco, o la has tenido en mente cuando has hecho tu reflexión final. Es exactamente eso: si "el Partido" reduce el vocabulario, reduce con ello la capacidad de pensamiento, luego se asegura de que la gente piensa como quieren que piense.
Y esta relación lengua-realidad se cumple en ambas direcciones: el mundo condiciona el lenguaje y el lenguaje condiciona el mundo.

21:54  
Blogger Todolmundo said...

Ajihi, me has hecho recordar la obra maestra de Orwell. Sí, efectivamente, él introduce el concepto del Newspeak o neolengua. Había un Ministerio de las Palabras destinado a eliminar palabras del habla común. Algo así a lo que padecemos ahora, pero que llamamos con el pomposo nombre de políticamente correcto. Hay palabras desaparecidas como maricón, subnormal, y muchas otras que huelen a racista o machista, a los que se ha demonizado.

Es curioso que Eric Blair, más conocido como George Orwell, tuviera una tía que estuvo viviendo con un furibundo hablante del Esperanto, Eugenio Adam, más conocido como Lanti porque se oponía a casi todo. Lanti viene de l'anti, o esa, "el anti-". En casa de su tía no se hablaba otro idioma que el Esperanto por imposición del Sr. Adam, y eso le creó una antipatía a Orwell por el Esperanto que se ve en esta obra que comentamos. No obstante, se trata de una visión muy particular y sesgada de Orwell, pues ni el Esperanto es lengua oficial de ningún sitio --fuera de la casa de su tía, claro--, ni se inventó para eliminar palabras, sino para crearlas, que es todo lo contrario.

23:48  
Blogger ajihi said...

Muy interesante, sí señor. Y no es un comentario irónico, es que realmente me ha parecido interesante.

11:49  

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